Feb 12

Bali, la isla de los dioses

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Bali es una de las más de 17 mil islas que conforman la República de Indonesia, cuya superficie total es de casi 2 millones de kilómetros cuadrados. De ese gran total, Bali solo ocupa 5 700 kilómetros cuadrados, una extensión algo mayor que la provincia ecuatoriana de Chimborazo. Con apenas 145 kilómetros de largo y 80 en su anchura máxima, el Monte Agung (3 142 msnm) es su mayor altitud. La isla de Bali es el sitio turístico más visitado de toda Indonesia.

Ubicada a ocho grados al sur de la línea ecuatorial, la separa de la isla de Java el Estrecho de Bali, de apenas algo más de 3 kilómetros de ancho. En Java se encuentra la mayor parte de la población total de Indonesia (el 42 % de algo más de 270 millones de habitantes) y la capital de la República, Jakarta. En Bali habitan casi cuatro millones y medio de personas, cerca del 2 % de la población del país.

Indonesia ocupa el cuarto lugar del mundo en población y una abrumadora mayoría -el 86 % de sus habitantes- practica la fe musulmana. Sin embargo, en Bali ocurre un fenómeno singular e inverso en cuanto a su religiosidad: la mayor parte de su población (nueve de cada diez balineses) practica el hinduismo balinés, cuyo origen es la India, pero que en esta isla lo entremezclan con creencias animistas, rasgos y figuras del budismo, también de origen indio. Un sinnúmero de templos, algunos destacados por su originalidad y su gran ejecución artística, pueblan Bali. En casi todos los hogares existen expresiones religiosas: pequeños altares que se consagran a los múltiples dioses del hinduismo. Los más afortunados construyen altares mayores o incluso templos junto a sus viviendas.

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Uno de los templos más singulares de la isla es conocido como Pura Tanah Lot. Su originalidad consiste en haber sido construido (en el siglo XVI) sobre una roca muy próxima a la isla. Su acceso es posible solo cuando la marea baja lo permite. Durante la marea alta, el templo es, a momentos, azotado ola tras ola en la piedra que lo sostiene, mientras detrás del montículo, el sol se pone en las cálidas aguas del Mar de Bali. A las siete de la noche, en un pequeño santuario muy cercano llamado Pura Batu Bolong, se celebra la ceremonia del fuego. Estos y otros lugares de peregrinaje en los alrededores se encuentran a 16 kilómetros al noroeste del aeropuerto internacional de Bali, Denpasar.

Otro templo notable es el de Pura Taman Ayun o Templo del Bello Jardín; ha sido declarado parte importante del Paisaje Cultural de Bali, reconocido por la Unesco.

La exuberancia de la vegetación que rodea a este complejo arquitectónico y religioso sugiere la íntima relación entre las creencias hinduistas y la naturaleza. En su arquitectura predominan las numerosas torres o merus que rodean al templo, con su grácil superposición de techos como si buscaran tocar los cielos. Sus espejos de agua permiten el reflejo de los cielos en estos. Ubicado en el poblado de Mengwi, al norte de Denpasar, la capital de la isla, el camino que hasta ahí conduce ondula entre colinas y con una abundante oferta de artesanías a sus costados.

De hecho, Bali es un centro de talento para la fabricación de sus mundialmente conocidas y exportadas artesanías, que incluyen el trabajo en madera (excelsas figuras talladas que representan a dioses y diosas, originales muebles y esculturas artísticas), el laborioso y desarrollado arte en metales (orfebrería sofisticada y popular, herrajes para puertas y ventanas, y más), así como sus afamados textiles, hábilmente impresos con la tradicional y minuciosa técnica del batik, e infinita variedad de artesanías elaboradas con muy diversos materiales.

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Bali es también un centro artístico en otras expresiones, como la música y la danza.
Reunidos en agrupaciones musicales tradicionales conocidas como gamelán, numerosos instrumentos conforman una orquesta que aporta su música para bailes autóctonos, representaciones teatrales y desfiles públicos. Originadas en el siglo XIII, es habitual escuchar sus xilófonos (similares a una marimba), gongs, instrumentos de cuerda frotada, dulces flautas de bambú, metalófonos y membranófonos, abundantes instrumentos de percusión, y, a veces, la voz de una solista, acompañada por un coro masculino. Las danzas balinesas son variadas en sus temas, y la mayor parte posee un carácter muy sugerente. El vestuario femenino, su maquillaje y peinados resultan cautivadores al compás de misteriosos ritmos, acompasados movimientos y delicados gestos.

Las raíces culturales de Bali son múltiples. Aunque todos los pueblos de Indonesia tienen un predominante origen malayo, los balineses se diferencian de sus vecinos javaneses, de los bataks de Sumatra y de los sondaneses de Madura, en muchos aspectos. En Indonesia se hablan más de cien idiomas, y la lengua oficial y más usada es el bahasa, de origen malayo, pero que incluye elementos del indio, chino, holandés e inglés. En Bali predomina el balinés.

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Bali, isla menor del Archipiélago de la Sonda, contiene, además de su riqueza humana, un tesoro en su pasado arqueológico. En el valle de Pakerisan (otro sitio elegido por la Unesco) se encuentran vestigios que datan del siglo XI, importante testimonio de la presencia india en la isla. Desde esa altura de piedra tallada en la roca viva, conocida como Gunung Kawi se ofrece a la visión, un asombroso despliegue de terrazas escalonadas inundables para el cultivo del arroz.

El arroz en Bali es esencial en la dieta diaria. Por lo escarpado del terreno, un sistema de riego llamado subak (también reconocido por la Unesco, como otra parte fundamental del Paisaje Cultural de Bali), ingenioso sistema que data del siglo IX, fue implementado desde entonces. El principio en el que se fundamentan estos acueductos y piscinas es que recogen el agua desde sus fuentes originales en las alturas y la distribuyen por gravedad, hacia toda la isla por igual, sin distinción de rangos sociales o jerarquías. La filosofía balinesa de la vida es llamada Tri Hita Karana, que propone un balance entre el mundo físico y el espiritual, esto es, de los humanos con los dioses, de los humanos con los humanos y de los humanos con la naturaleza.

Otras notables terrazas para el cultivo del arroz son las de Jatiluwih. Al pie del monte Batukaru, a 800 metros sobre el mar, estas asombrosas construcciones revelan una inventiva y un conocimiento de la hidráulica que no se corresponde con la época ni con los prejuicios. Por su altitud, es un lugar más fresco y resulta un refugio ideal para escapar del turismo convencional y adquisitivo.

Es a ese turismo vacío al que acude una buena parte de los visitantes cuando llega a Bali: playas con parasoles, compras, hoteles y clubes nocturnos, todo lo cual abunda.

Pero Bali ofrece innumerables atractivos más para quienes los sepan encontrar.

Esta sorprendente isla ofrece también una naturaleza con gran diversidad biológica. El lago Batur es el mayor de la isla y se cree que en él habita Dewi Danu, la diosa que lo gobierna. Localizado en la zona alta de la isla, es el resultado de un antiguo cráter que lo contiene. Los alrededores del lago permiten conocer parte del bosque original.

En el extremo oeste de la isla, existe una zona natural protegida, el Parque Nacional de Bali Occidental, que ocupa una península completa, reconocida por su complejidad y por la facilidad para avistar las innumerables especies animales que lo habitan, tanto en tierra firme como en sus zonas de manglares, y las marinas, ricas en arrecifes coralinos, aunque toda Bali ostente la presencia de bancos coralinos en casi toda su costa, además de sus extensas playas.

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Es cierto que las cálidas y tranquilas aguas del sur de la isla, sus blancas y amarillas playas contrastan bruscamente con las agitadas aguas del norte de la isla, sus arenas negras y su salvaje aspecto. Para todos y de todo hay en esta isla de los dioses, donde los hombres buscan su subsistencia principalmente en la agricultura y la pesca, donde los artistas y artesanos actuales son herederos de una cultura ancestral que buscó refugio en Bali ante el asedio de los musulmanes en el siglo XVI. Y es esta misma isla la que se vio fuertemente influida por la dominación india durante el imperio Mayapajit (1293-1520), cuyo legado religioso marcaría la vida espiritual de los balineses hasta estos tiempos.

Bali tiene muchas caras y abundantes secretos guardados. El reto de descubrirlos demanda una curiosidad que abarque lo múltiple: una suerte de isla barroca, recargada de creaciones, de belleza y de intensidad humana.