Feb 22

Bombay la buena bahía

por Renato Ortega Luère

M ira hacia occidente, es un extraordinario puerto profundo (fue lo que primero apreciaron los navegantes portugueses y más tarde los ingleses), lugar de una sinuosa geografía y de un emplazamiento inusual. Es la ciudad madre de la India, la más poblada, la más productiva. Es Bombay, Mumbai, Bombaim, nombres que, probablemente, provienen de los vocablos Bom (buena en portugués) y Bay (bahía en inglés), una combinación que expresa la presencia de los dos grandes colonizadores europeos, que durante siglos dominaron esta bella bahía, que hoy aglutina en su alrededor la cuarta ciudad más poblada del mundo.

Pero la población local maneja otro origen en el nombre de su ciudad. Este proviene de la diosa del hinduismo conocida como Mumbadevi, por lo que sus más de veinte millones de habitantes en el área metropolitana decidieron nombrarla Mumbai a partir de 1995. En castellano se convino en mantener la denominación de Bombay.

Es una ciudad cosmopolita, con una composición étnica muy variada: muchas nacionalidades indias y extranjeras la comparten. El idioma oficial del estado de Maharashtra es el maratí, ampliamente hablado, casi tanto como aquel proveniente del estado de Guayarat, vecino del norte, el guyaratí, y luego el urdu, remanente de la dominación musulmana, el imperio Mogol.  La lengua que une a todos los habitantes de la India es el hindi, utilizada universalmente por los millones de indios y presente en toda su producción cinematográfica, mundialmente conocida como Bollywood, una de las predominantes industrias de Bombay y la mayor del mundo.

Con sobre las mil películas anuales, sus temas giran en torno a lo que se denomina la fórmula masala (una combinación de especias muy popular en las cocinas), referida a la combinación de lo romántico, lo dramático, lo humorístico y musical en la misma trama, que puede durar hasta tres horas. Muchas de estas producciones logran atravesar distancias y exhibirse en apartados lugares del globo, subtituladas o dobladas a idiomas locales.

Pero Bombay puede resultar más atractiva por sus características geográficas, su historia y las sucesivas edificaciones, testimonio de sus diferentes épocas y circunstancias.  En sus calles se siente la singular combinación de la modernidad, evidente en altos rascacielos de vidrio, entremezclados con monumentales edificios antiguos de clara identidad británica. Conjuntamente, extensas zonas periféricas están ocupadas por frágiles construcciones de millones de trabajadores, principalmente inmigrantes de lejanas regiones de India, de Bangladesh y Paquistán, todos atraídos por las fuentes de trabajo que genera esta dinámica urbe comercial e industrial. Estos numerosos poblamientos son las zopadpatti o slums.

Más grande y de mayor importancia económica que la capital Nueva Delhi, Bombay reúne características singulares. Tiene en común con todas las ciudades de la India un caos urbano y un fuerte contraste de extremos entre la riqueza y la pobreza. Comparten esta ciudad irrefrenable los crorepaties (millonarios), en sus Rolls Royce que circulan por calles inundadas de personas que buscan los medios mínimos de supervivencia, aunque todos rodeados de la mayor selva tropical del mundo dentro de límites urbanos.

Y es su cultura la que unifica a sus habitantes en torno a edificaciones icónicas como el Chhatrapati Shivaji Maharaj Vastu Sangrahalaya, un extenso nombre en hindi comparado con el más breve para los ingleses, quienes denominaron a este palacio Museo Príncipe de Gales. Ubicado en la zona principal de la ciudad, en Colaba, su arquitectura reúne una mezcla de estilos que representan el islámico, el hindú y el británico. El arquitecto George Witted fue encomendado para diseñar este edificio a fin de recibir en 1905, y por primera vez, al rey inglés Jorge V, en ese entonces Príncipe de Gales. Actualmente, una impresionante colección de esculturas hindús y budistas, figuras en terracota, porcelanas y una reciente galería de pinturas en miniatura conforman un museo fascinante.

Witted también diseñó la notable Puerta de la India. Nuevamente sirvió para honrar la visita del mismo rey inglés, esta vez en 1924. Aunque tenía las características de un arco del triunfo, la paradoja es que esta puerta despidió definitivamente a los británicos de suelo indio en 1948. Hoy cumple la función de recibir a los viajeros que arriban o parten por mar.

En la misma zona, un impresionante edificio alberga el más tradicional hotel de la ciudad: el Taj Mahal Palace Hotel. Ideado por el conocido empresario indio Jamsetji Tata, se inició su construcción en 1898 y fue inaugurado con gran acogida mundial en 1903. Desde entonces el hotel ha congregado a grandes personajes de la política mundial, la literatura, las ciencias, músicos y actores de todo el planeta, durante el siglo XX hasta hoy. Su decoración interior es muy variada en los orígenes de cientos de artefactos que adornan los salones principales. Desde los más sofisticados candelabros belgas, pasando por arte tribal tradicional Bastar, objetos del culto cristiano en Goa, sillas incrustadas con nácar y piedras preciosas, hasta el más refinado arte mogol entremezclado con esculturas modernas. Con su nueva torre posterior de veinte pisos, el edificio original del hotel ostenta su singular fachada mientras mira hacia las tranquilas aguas de la Buena Bahía y configura un interesante paisaje urbano en conjunto con la Puerta de la India y la amplia explanada que los une.

Otro edificio inspirado por el mismo hábito de mezclar estilos es la estación de tren conocida ahora Chhatrapati Shivaji Terminus (CST), antes Victoria Terminus (VT). Ubicada en la zona del antiguo fuerte inglés (Fort), su nombre honra a la Reina Victoria. Fue proyectada por el arquitecto británico Frederik William Stevens, su construcción inició en 1878, fue inaugurada cuatro años más tarde y finalmente concluida diez años después de su construcción inicial. En 2004 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Nuevamente los influjos arquitectónicos volvieron a juntarse en este edificio: por un lado, las influencias victorianas, italianas y neogóticas, y por otro lado, la arquitectura mogol con algunos detalles hindúes.

Muy cerca se encuentra la Universidad de Bombay o Mumbai, según su nombre actual. Establecida en 1857, sus dos campus contienen edificios del siglo XIX y XX, en particular aquel ubicado en el extremo sur de la península, conocido como Fort.

Imperdibles son su famosa biblioteca, la University Library, el Convocation Hall y su torre de ochenta metros de altura, la Rajabai Clock Tower,  todos admirables desde la Bhaurao Patil Marg, una vía peatonal.

Tampoco puede perderse una visita a la High Court of Bombay, la Corte Suprema de Justicia, una curiosidad más en torno a la administración judicial india, sus procesos y la observación de una interesante arquitectura. El edificio actual fue inaugurado en 1878 por los gobernantes británicos de entonces.

Pero la ciudad es mucho más que impresionantes edificios. Se conjugan graciosamente todas las influencias culturales que vivió y continúa experimentando con su mezcla en proporcionados aportes,   que le otorgan una originalidad inigualable. Y una de esas expresiones es su amplia y rica gastronomía. Aunque prevalece la cocina india de varias regiones del inmenso subcontinente, con sus exquisitos curries, roti kebabs y pescados, todos picantes y sabrosos, también la comida vegetariana hindú tiene miles de asiduos.

Especialidades con carne se ofrecen en numerosos cafés musulmanes, así como la cocina tradicional china resulta muy popular en Bombay, tanto como el cordero en salsa de menta de origen iraní, o una conocida preparación con lentejas, el Dhansak o también el recomendable cerdo Vindaloo.

Otro ejemplo de fusión cultural se encuentra en los mercados. El más cercano de la zona principal de la ciudad es el Colaba Street Market, o al norte de Fort, el Mangaldas, un mercado de sedas, el Bazar Zaveri, dedicado a las joyas. El mercado de antigüedades es muy atractivo, tanto para quien observa como para quien compra.

Si de conocer escultura monumental hinduista se trata, la isla de Elephanta ofrece la posibilidad de un corto viaje en barco (9 km en una hora de navegación) desde la Puerta de la India hasta el muelle de la isla, al pie de sus escaleras, que, bordeadas por un largo mercado artesanal a cada costado, conducen a un inmenso templo excavado en piedra durante el siglo VI, donde gigantescas esculturas reciben al asombrado viajero. En el interior de esta cueva pétrea, los múltiples dioses de la religión hinduista muestran sus expresiones más reconocibles para los millones de visitantes que reciben todo el año, entre peregrinos y turistas.

El budismo tiene presencia en Bombay: está en la Global Vipassana Pagoda, una inmensa estructura arquitectónica planeada en 1999, terminada en 2008 y ubicada en el noroeste de la península, próxima a la población de Gorai. Es un centro de meditación, copia de una pagoda similar construida en Myanmar hace 2 600 años. Mucho mayor que su inspiración es el domo en piedra más grande del mundo sin pilares que lo soporten, con un diámetro interior de más de 85 metros. Es impresionante poder admirarlo desde la lejanía con su color dorado y su puntiaguda estructura.

Y si lo que se busca es naturaleza extraordinaria en medio de esta incansable ciudad y a poca distancia de su centro, se encuentra en el Sanjay Ghandi National Park, con una extensión de 104 km². En esta densa selva, conviven leopardos, hienas, venados, zorros voladores y hasta cocodrilos en el lago Tulsi, además de numerosas especies de reptiles, anfibios, aves, mariposas y peces. Su flora es abundante y muy variada: más de mil especies diferentes. Y todo esto en medio de la ciudad más poblada de India.

Bombay es una ciudad muy particular, no solo comparada con las demás ciudades del país, sino en el contexto de un mundo que cada vez se concentra más en zonas urbanas; allí coexisten los contrastes más intensos, y allí queda en evidencia un planeta complejo y rico, donde los seres humanos se han convertido en protagonistas, esperemos que para bien de la existencia de todos.