Mar 05
Swing Original Monks-internacional-Playa Murciélago-Festival Latido-Festival del Agua-Air Max Day-Palama Music Festival-Chamarasca-QuitoFest-Jungla Fest-FIIS Guayaquil-Festival Hermoso Ruido

Canciones con sabor a mezcla y confusión: Swing Original Monks. Se suben a escenarios internacionales

Crecen y se hacen sentir. Participarán en el 19° Festival Iberoamericano de Cultura Musical, que se llevará a cabo el 17 y 18 de marzo en la Ciudad de México. El grupo ecuatoriano también prepara un nuevo disco con ritmos variados, a los que prefieren no encasillarlos en un solo género.

No pueden quedarse quietos. En 2017, participaron en 20 festivales y en 26 espectáculos privados. Entre los más importantes figuran el Festival en Playa Murciélago, Festival Latido, Festival del Agua, Air Max Day, Palama Music Festival, Chamarasca 2017, QuitoFest, Jungla Fest, FIIS Guayaquil, Festival Hermoso Ruido- Colombia, entre otros…
Gabriel Baumann es uno de sus integrantes, y conversó con Nuestro Mundo acerca del trabajo artístico de su banda.

¿Cómo comenzó su historia?

Estuvimos un año investigando música con un amigo. Él había estudiado música electrónica. Yo había estado probando con poesía y letras, escribiendo. Al final del año hicimos dos pistas. Cogimos loops de marimbas  y empezamos a armar algo más. Esa mezcla tradicional moderna. Yo hice una letra y cogimos un coro, esa fue la primera canción. Un coro de la cultura afro y el Pacífico de Oh río Oh ra, San Antonio ya se va.

En un punto dado, se juntaron de varias nacionalidades. ¿Cómo fue ese proceso?

Empezaron a aparecer amigos. Juan Carlos y también Sebastián Wasner. Él vino de Austria. Y él es el motor, porque Francisco Gangotena y Juan Carlos Donoso salieron al año y medio. Y ahí entró esta otra banda que ahorita ves. Es una banda que siempre se ha ido cambiando y renovando de gente. Todas las pistas que hay de fondo en la música Monk las hace Sebastián Wasner. Y él fue uno de los que llegó como a los cuatro meses que habíamos empezado con el nombre.

Las letras son sobre paisajes, vivencias del terruño…

Sí, de hecho no tenemos muchas canciones de amor. Si tú escuchas la radio, el 90% o más es el romance, es el drama, es el desamor. Es  desalentador pensar que la humanidad se enfoca solo en eso. Yo estoy pasando por un desamor, pero el rato que lo ves desde afuera, dices, nos pasamos llorando al amor y es rico llorar. Es algo que nos hemos cohibido. Pero no se habla del llanto. ¿Quién te hace una canción sobre el llanto? Y llorar es de las cosas más ricas, como la risa, como el baile.

¿En qué se inspiran ustedes?

Juana escribió al amor, de una relación que tuvo. ‘Pregonero’ es una canción que habla sobre expresarse y no quedarse callado. Los cuarenta es una canción que yo la escribí por una experiencia en la educación y siento que sobre educación se puede hablar mucho. Osea, es un tema que nos quejamos de cómo la ciudadanía no participa en la democracia. Y la educación es la que nos enseña a seguir órdenes.

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© Cortesía Swing Original Monks

¿Y ustedes para quiénes componen?

En la historia de una banda pasa esto. Empiezas a componer porque uno quiere expresarse como le da la gana. Y después, te das cuenta que te empieza a seguir gente. Esa gente se empieza a conectar con lo que dices. Y en un punto también te viene esa pregunta, qué les gusta a ellos. Y te das cuenta de que la gente quiere participar. Y que es un dar y recibir, porque tú sin el público no existes. El rato que te subes a un escenario, hay algo mágico que es dar y recibir. Si no hay conexión, no existes.

Ustedes no la ven como fusión. ¿Cómo consideran la música que tocan?

Una confusión. Siempre jugamos con que es una fanesca cósmica o es un revoltijo, un enredo, una mezcolanza. Y bueno, es una fusión o infusión. Una mezcla de todo.

¿Y hacia dónde caminan?

Lo que queremos es  la mezcolanza. A nivel global está pasando algo que, yo por ser hijo de madre ecuatoriana y padre alemán, me doy cuenta de la importancia de la mezcla de culturas. Porque soy mucho más tolerante hacia los alemanes, como hacia los ecuatorianos, y hacia el mundo en general. Porque he tenido el chance de visitar a cultura de mi padre, visitar la de mi madre, en la que vivo. Y eso quieras o no te abre la mente. Entonces, para mí es algo que se está dando, pero es urgente que nos mezclemos, porque es una manera de romper con un montón de estigmas, de estereotipos y formas. La banda incita eso: mézclense, mezclémonos en géneros, en filosofías, en formas de pensar, en culturas, en todo.

¿En su trabajo, qué búsquedas hay?

Estamos haciendo un nuevo disco. Como es una banda que su fin es la mezcla, nuestro camino es el no camino. Podemos proponer otro mundo. Y si  les gustó el de acá, chévere, ese es un disco que ya fue, hace algunos años. Ahora escuchen este, es otra cosa. Es nuestra libertad por venir de esa mezcolanza.

¿Los instrumentos que escogen  también van de acuerdo a eso?

Ya hay una base de que tienes batería, bajo, guitarra. Están los vientos, dos voces, masculina y femenina. Y la secuencia de electrónicas, que  muchas veces se samplean o se loopean otros instrumentos que no puedes tocar en vivo, porque el músico no necesariamente toca cinco instrumentos. También hay ganas de que el guitarrista empiece tocando un charango o un ukulele, o un cuatro; que siga explorando sus ramas.

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© Cortesía Swing Original Monks

Los videoclips son bastante elaborados, con mucha producción detrás. ¿Cómo financian eso?

Hasta ahora ha sido una pelea. Los primeros tres o cuatro años, no ganamos un centavo. La gente a veces piensa ‘esta banda cobra tanto’, pero si calculas que tienes ocho músicos; siete o cinco de equipo técnico; aparte quien está en la oficina, que hace la parte de medios, entre otros. Osea, puedes tener a veinte personas trabajando. Finalmente, divides todo; sacas algo para la inversión. Nosotros ya algo ganamos, aunque en un inicio no ganábamos nada.

¿Cómo es la conexión con el público que les sigue?

Yo siento que lo más fuerte que tienen los Monks es el show en vivo. Es muy histriónico. Y a veces también tenemos sorpresas de escenografía, vestuario, y creo que eso rompe un poco la formalidad de la banda de música.

¿Cómo abrirse a nuevos públicos, llegar a más gente?

El público masivo es complejo, porque las radios tienen una formalidad que más te empiezan a pasar si tienes temas hits, que tienen una forma, mas no es la forma de música que tú haces. Entonces, tienes un poco que hacerte a ellos. En el nuevo disco estamos contemplando quizá un tema un poquito más radial, pero con nuestro estilo.

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© Cortesía Swing Original Monks

Al ser ustedes integrantes de varias nacionalidades, también han llevado la música afuera

Hemos estado en Europa, dos tours en Estados Unidos. Fuimos a Colombia como cuatro o cinco veces. A Chile y a Puerto Rico, cuando fuimos a grabar el disco. Y claro, con YouTube y las redes sociales todo se esparce más rápido. A México vamos ahora en marzo, a un festival grande.

¿Y la relación con públicos de estos países cómo ha sido?

En Europa nos sorprendimos, porque tú piensas no hablan el idioma y va a ser difícil. Nuestra música es de harta letra, y más bien se concentraban con el ritmo. Es chévere ver a los europeos bailando. En un parque donde era la Fiesta de la Música, era lindísimo porque la gente se paraba y nos quedaba viendo. Los niños nos remedaban, y después nos compran una camiseta, nos dejaban cinco euros, diez euros y ves que allá el arte tiene otro valor.  Tanto así que estábamos tocando y un señor nos veía desde el tercer piso, y decíamos ¿será que se está molestando? Después bajó y nos trajo una botella de vino.

¿Y qué hace falta en Ecuador para que suceda eso también?

Que pensemos más en globalidad. Imagínate que nuestra frase más popular es el sí se puede, y si dices sí se puede es que en el fondo no crees que se puede.

Hay críticos que dicen que somos la cultura de la imitación

Yo creo que empieza por adentro. Y no digo dentro de tu cultura, sino dentro de ti mismo. Estamos haciendo una canción sobre la esclavitud. Pasa que la raza más pura no fue la de alcurnia, la que tenía los honores; siempre fue la indígena de cada sector del mundo, desde los indígenas europeos a los indígenas de cualquier lado. Cholos son los mestizos mezclados. La idea de nuestra nueva canción es decir que todos somos cholos. Hay una parte del texto que ya está escrita que habla de este suceso de cuando la venezolana hizo el video diciendo ‘indios feos’, y el texto dice: aquí no hay linajes, pero hay apodos. Indios feos somos todos.

Por: Sofía Tinajero Romero