Feb 20

Diablos, guarichas y capariches

A esta celebración se la denomina La Diablada de Píllaro, uno de los encuentros culturales más vistos por nacionales y extranjeros.

Entre las calles de la Plaza Central de este pequeño pueblo, decenas de personas se disfrazan y cantan al son de las bandas de pueblo provenientes de cada comunidad aledaña, que trae consigo sus propios bailarines y comparsas para unirse a esta larga celebración.

La Diablada de Píllaro tiene personajes que bailan en diferentes fiestas tradicionales que se dan durante todo el año a lo largo de la serranía ecuatoriana. En Píllaro, cada enero y durante seis días, capariches (personaje que representa a un barredor de calles que luce vestimentas muy humildes) y guarichas (hombres vestidos de mujer o mujeres que llevan máscara de malla, que visten de blanco y cargan una muñeca) acompañan a los encendidos diablos con sus danzas.

Los diablos, por su parte, son hombres que portan pesadas máscaras combinadas con colores en donde predominan el rojo y el negro. Estas caretas son elaboradas por quienes las portan, las hacen de tierra, papel cuché y cola blanca; cada una  luce cachos extraídos de las cabezas de toros, cabras o carneros.

Esta fiesta era una mofa al poder eclesiástico que en época de la Colonia ejercía mucha presión para que los indígenas asuman como suya a la religión católica.

Otras fiestas similares se dan en Perú y Bolivia, esta última declarada Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad.