Sep 11
Economía Naranja

ECONOMÍA NARANJA, CREATIVIDAD RENTABLE

SI VEMOS LA ECONOMÍA NARANJA COMO SI FUERA UN PAÍS,
SERÍA LA CUARTA POTENCIA DEL MUNDO

Por: Gabriela Terán

¿Será posible que la respuesta a los desafíos que sufren los países de América Latina y el Caribe esté en manos de creativos, artistas, diseñadores y emprendedores?

Se piensa en el mundo del arte, de los creativos, como distante a los números de la economía. ¿Es posible que ambos campos se unan? 

La Economía Naranja es una herramienta de desarrollo fundamentada en la generación de nuevas ideas, que potencia el crecimiento económico, con empleos, exportaciones, diversidad cultural, entre otras opciones.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una fuerza como esta contribuye a la diversificación y es necesaria para contar con una economía competitiva a escala mundial. Aunque la creatividad es un talento abstracto, es un componente práctico en la economía global; genera riqueza, acelera la innovación y es el eje principal de las industrias culturales. 

Un reporte de la Unesco señala que la cultura y los bienes o servicios directamente relacionados con la creatividad representaban —hace 6 años— un 3% del PIB mundial. Además, recalca que, si la Economía Naranja fuera un país, sería la cuarta economía mundial detrás de EE. UU. China y Japón, el noveno mayor exportador y la cuarta fuerza laboral, con 144 millones de trabajadores.

Puede resultar difícil de creer, pero el comercio creativo es menos volátil que el de los commodities o materias primas. Esto se probó cuando superó la crisis financiera global que afectó a sectores petroleros. Mientras que las ventas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) registraron una caída del 40% en 2009, las exportaciones de bienes y servicios creativos apenas se restaron un 12%. 

Según el BID, esta economía ya representa el 11% del PIB de México; el 7,1% en Guatemala; el 5,8% en Colombia; y el 4,5% en Perú. Esto da a entender que, poco a poco, se generan mayores oportunidades en el área y que nuestro país debe apuntar hacia este mercado para incrementar sus ingresos de forma exponencial.

Apenas el 1,77% de las exportaciones de bienes creativos se originan en Latinoamérica y el Caribe. Un documento de Ernst & Young resalta que América Latina y el Caribe muestran que las industrias creativas generan ingresos de 124.000 millones de dólares y 1,9 millones de puestos de trabajo. 

Las áreas más fuertes de exportación 
El principal sector creativo exportador de la región tiene que ver con las actividades de diseño (arquitectura, moda, vidriería, interiores, joyería y juguetes), que representan el 61,2% de las exportaciones creativas de la región, seguidas por la actividad editorial (libros, periódicos y otro material impreso), que representan el 13,4%. Esto abre espacios de integración socioeconómica.

¿Qué pasa en Ecuador? 
Mientras que las industrias creativas y culturales generaron alrededor del 3% del producto interno bruto a escala mundial, en 2013, la cifra equivaldría a cerca del 2% del PIB de Ecuador. Este es un dato a considerar si se toma en cuenta que apenas comienza a capitalizarse.

La obtención de beneficios económicos a través de esfuerzos en el área cultural y de propiedad intelectual (que se convierten en bienes y servicios) ha pasado de ser una idea artística, a convertirse en potenciador de la economía nacional.

Es por eso que, en Ecuador y desde los referentes internacionales, el Ministerio de Economía ha definido ocho subsectores para su desarrollo desde el enfoque de la Economía Naranja. Estos son: creación literaria y teatral, artes y espectáculos, artes plásticas y visuales, libros y publicaciones, creación audiovisual, música, diseño y formación cultural.

Sin embargo, en Ecuador, es importante primero entender el ecosistema y luego generar los incentivos adecuados para que los actores se desarrollen ordenadamente.

En diciembre de 2016, se aprobó la Ley Orgánica de Cultura, que regula y define conceptos importantes para la Economía Naranja o la economía cultural. El Ministerio de Cultura y Patrimonio tiene un registro único que trabaja con las distintas instituciones del Estado, para mapear y monitorear a los actores del sistema. Un dato interesante es que más del 45% de los actores del sistema son creadores. Aunque mundialmente se reconoce a la economía creativa como un motor de desarrollo cada vez más importante, medir su contribución económica es todavía un desafío. 

Según un documento de Oxford Economics, no existe un marco consensuado ni una definición acordada que guíe los ejercicios de estimación. Sin embargo, el Ministerio de Cultura maneja información importante: en Ecuador, las principales áreas de aporte al crecimiento son el diseño y el campo audiovisual; en 2017, aportaron 44% cada una al total de la economía cultural del PIB. La tercera área más importante la constituyen los libros y las publicaciones; en 2016, en Ecuador se vendieron aproximadamente 1,5 millones de libros.

Además, se estima que el número de personas que trabajan en la economía cultural asciende a 144.338 trabajadores formales y la región con más oferta de servicios culturales es Pichincha, seguida de Guayas.

En 2016, de acuerdo con la metodología propuesta por el Convenio Andrés Bello (CAB, 2009), esta industria aportó un 1,93% del PIB en Ecuador, un crecimiento frente al 1,55% que aportó en 2010, según Juan Carlos Alarcón, asesor de innovación del Ministerio de Economía y Finanzas. La Economía Naranja es una gran oportunidad para el país y la región. Por el momento, el área creativa se ha convertido en una tendencia en la región, incluso más que la innovación. Los sectores vinculados esperan que se reconozca la importancia de este motor de desarrollo económico mundial.