Nov 12

La menopausia: conócela sin miedos y ¡vive a plenitud!

A  parece entre los 45 años y 55 años aproximadamente, y su llegada viene con cambios importantes en el cuerpo: la piel se reseca, el peso corporal aumenta, el cabello también se seca y muchas veces hay caída, hay flashes de calor, constantes cambios de humor, insomnio, entre otros síntomas que, para quien los padece, parecen no dar tregua. Pero para muchas mujeres lo peor está en no saber con precisión si en realidad se trata de la llegada de la menopausia o de afecciones aisladas que las llevan a pensar que se trata de una enfermedad severa, ya que aún tienen su período.

Según el portal especializado en salud MedLine Plus –avalado y provisto por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos–, esta etapa en la que va mermando la llegada de la menstruación puede durar un año hasta que cese completamente y los síntomas pueden durar un promedio de cinco años. He ahí la necesidad de visitar a un especialista y empezar un tratamiento adecuado para estabilizar y mejorar la calidad de vida. Los análisis que se realizan para saber si esta etapa definitivamente ha llegado son pruebas de estradiol, de la hormona folículo estimulante y de la hormona luteinizante.

No hay prevención, solo aceptación, cuidados y ¡buen humor!
Es inevitable que la menopausia llegue. Sin embargo, no tiene por qué ser un huracán devastador en la vida de la mujer y de su familia. Y aunque es fácil decirlo, los expertos cada vez han ido encontrando interesantes alternativas para que los efectos físicos y psicológicos puedan ser mitigados con consejos, medicamentos y recetas sencillas. La ginecóloga española especializada en menopausia, Montserrat Manubens, afirma que, más allá de las terapias y tratamientos convencionales, es necesario que la familia y los amigos sirvan de apoyo y entiendan esta nueva faceta para que la mujer se adapte sin dramas y con un mejor entendimiento sobre su cuerpo y los cambios con los que se enfrenta. “Cada vez son más mujeres que siguen con su vida laboral e íntima sin tanto agobio como era hace 28 años; la información y las investigaciones en este campo han avanzado muchísimo. Es necesario que la pareja y los hijos de las mujeres premenopáusicas y menopáusicas conozcan con lo que se enfrentan y se lo lleven con paciencia, amor y buen humor”.

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El deseo no ha muerto
Uno de los aspectos que más incomodan a las mujeres que atraviesan por este período, es la resequedad vaginal, que llega con adelgazamiento de las paredes, poca lubricación y dolor en las relaciones sexuales. ¡Tranquilas! No es el fin, pero evidentemente hay que seguir un tratamiento más allá de los lubricantes para estabilizar y mejorar la libido, pues así como algunas mujeres pierden las ganas de tener intimidad, hay otras que tienen picos de testosterona que las ayudan a mejorar sus relaciones íntimas, incluso porque el embarazo ya no es una preocupación. En este punto, muchas pacientes, incluso, optan por terapia psicológica y sexual para volver a reconocer su cuerpo y esta nueva faceta de la pareja.

Con la balanza a tu favor
En cuanto a quienes creen que hay una inminente subida de peso durante esta etapa, el Instituto de Obesidad de Madrid ha publicado un interesante estudio en el que se afirma que no se ha encontrado una relación directa entre la menopausia y la ganancia de peso. Más bien, tiene que ver con los años anteriores: a partir de los 35 años se pierde masa muscular y si no se realiza ejercicio periódicamente, esa factura de sedentarismo se acumula en los años posteriores. Las áreas más afectadas son el abdomen, glúteos y muslos, donde se deposita la grasa con más facilidad. Este sedentarismo, desde los años de juventud, sumado a los cambios hormonales, adelgazamiento óseo y cambios anímicos, provocan que las mujeres descuiden la actividad física por creer que se trata de efectos directos de la menopausia. Sin embargo, el ejercicio durante esta etapa será la salvación para mejorar y equilibrar el estado de ánimo. Al menos 30 minutos de caminata ayudarán a disipar la mente y a que regrese el buen humor.

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¿Qué comer?
La nutricionista Marta Ruiz, del Instituto de Obesidad, da énfasis a los alimentos que tienen una rica cantidad de hierro (espinacas, espárragos, lentejas). Se debe aumentar el consumo de multivitamínicos o cápsulas que provean dosis de calcio para el desgaste óseo, beber mucha agua, evitar la sal en exceso, así como el tabaco y el alcohol, y aumentar snacks o desayunos con cereales y fibra. Se debe disminuir el consumo de dulces, café o té por la noche, ya que pueden alterar aún más el sueño en este período.

Sin piel de lagarto
Muchas mujeres utilizan cremas una vez al día –generalmente después de la ducha- o solamente la colocan en las manos y el rostro. Pero el secreto está en visitar al dermatólogo al menos una vez al año y usar una crema humectante que haga su efecto todo el día para mantener lubricada la piel. Así mismo, las mascarillas con aguacate y aloe vera son fantásticas para mejorar la textura del cuerpo. Un secreto extra: untar el gel de una cápsula de vitamina E y dejarla reposar en la piel del rostro por unos minutos una vez a la semana; los resultados son maravillosos.

La terapia hormonal
Los expertos han recetado este tratamiento para atenuar los incómodos efectos de la menopausia, sobre todo para los sofocos, que pueden resultar extremadamente agobiantes y ser los causantes número uno de migrañas, insomnio y confusiones. Cada paciente es un universo distinto, por lo que es necesaria una evaluación profunda y adecuada para saber el historial médico de cada mujer y recetar estrógenos o progesterona.