Feb 20

“La música me encontró antes de que yo le encuentre a ella”

Algo que le hace sentir orgulloso a Daniel es “ser guayaco”, y seguramente esa es una de sus fortalezas porque el carácter de ‘madera de guerrero’ le ha ayudado a fijarse metas absolutamente claras y, por supuesto, a cumplirlas. Desde muy pequeño, la música le llevó a soñar en una carrera que hasta el día de hoy solo ha aplaudido sus logros.

¿Qué significa Guayaquil para ti?
Guayaquil es nostalgia, es mi calle, es mi infancia que fue tan feliz. Es alegría, es donde empieza mi música, allí en el balcón de mi casa cuando me regalaron una batería a los cuatro años y se veía el barrio del sur como era antes. Es en donde no era tan grave la delincuencia y se podía ver a la gente caminar. Eso era tan bonito.

nm716_1425670493¿Cuándo te diste cuenta que la música estaba en ti y que eso era a lo que querías hacer en tu vida?
Pienso que la música me encontró a mí antes que yo a ella. Mi papá me ponía de pequeño canciones de cuna. Y ahí empecé a descubrir algo especial en la música. Poco a poco empecé a investigar ese algo que me estaba dominando el tiempo completo. De niño, me pasaba escuchando música, descubriendo los instrumentos, empecé a desbaratar la cocina de mi mamá golpeando y haciendo sonidos. Fue cuando me regalaron mi primer instrumento: una batería chiquitita en donde fui aprendiendo y me fui dando cuenta que esta intriga por la música, esta curiosidad, era mucho más fuerte de lo que me imaginaba.

¿Tus padres apoyaron tu carrera?
Imagínate, mi papa ‘se rajó’ para mantener a la familia, era profesor, tuvo que buscarse tres o cuatro trabajos al mismo tiempo para mantenernos a mis tres hermanos y a mí. Cuando les dije a mis padres que quería ser músico mi papá respondió ¡sí, bueno! … vamos a ver, pero al darse la vuelta se cogió la cabeza y dijo ¡Ay Dios mío!” (risas). Después les demostré que estaba hablando en serio y me fui a estudiar a Estados Unidos. Tuve la suerte de limpiar piscinas, podar el césped, cargar torres de telecomunicaciones, etc., y de esa manera tener el dinero para pagar los estudios en Miami Dade College y crear una carrera sólida.

¿Eso te forjó el carácter y te ayudó a seguir tu sueño?
Seguro que sí. Nadie me iba a quitar la idea y la meta que tenía en la cabeza. Cualquier cosa que se me ponía en frente no era un obstáculo para mí, era un reto y me encantaba. Cuando me decían que no podía cantar, cuando me decían que no podía componer y cuando me decían que no podía tocar la guitarra, entonces le ponía más empeño.

Tenías una visión clara de lo que querías hacer. Fuiste directo a Miami, bien direccionado para sobresalir con la música. ¿Comó te fue?
Muy bien. Aparte de aprender, absorbí todas las culturas musicales que existían allá. En la universidad habían chinos, cubanos, colombianos, puertorriqueños, argentinos… ¡caramba! de muchas nacionalidades. Recogí algo de todas esas culturas para encontrar mi propio estilo e identidad musical.

Participaste en un concurso de talentos, cuéntame tu experiencia.
Mientras estaba estudiando, un amigo presentador de televisión trabajaba en Telemundo. Y me contó sobre la oportunidad de participar en un reality show de música. Él era ecuatoriano y conocía que estaba estudiando y haciendo música por allá. Al inicio me negué rotundamente a hacerlo, no quería nada con la televisión y quería terminar de estudiar. Tenía en mente acabar la carrera. Pero me convencieron: mandé un demo, y luego me olvidé del asunto. Un día, iba a la universidad en mi bicicleta y pasando el puente de la 117, antes de llegar a la 104 –lo recuerdo muy bien-, recibí una llamada de Telemundo diciéndome que habían escuchado mi canción y que querían que vaya al casting. En ese momento, ¡casi me boto del puente! (risas)… En realidad fue extraño, fue como que no quería, pero apreciaba la oportunidad. Pensé que era el momento para poner el nombre de mi música y de mi país también en un lugar donde estarían muchos nombres, naciones y muchas culturas. Simplemente fui, había como 500 personas dándole la vuelta a una cuadra, ¡caramba, imagínate! Hice el casting y me dijeron que iba a ser uno de los posibles integrantes del programa. Salí muy emocionado. Cuando se terminó el casting nos dijeron: muchísimas gracias, vengan mañana porque falta Nueva York, Los Ángeles, Puerto Rico, etc. ¡Dios mío Santo!, casi morimos todos los elegidos. Pero ahí luchamos hasta que quedamos en la final. Fue una experiencia muy bonita.

¿Te ayudó en tu carrera?
Esto me enseñó algo que no habría aprendido ni en la calle ni en la universidad, que fue descubrir el negocio de la música. Conocer qué debe tener el entretenimiento y el negocio, de qué se trata esta industria; qué vende, qué no vende, cuál camino tomar.

O cómo lograr calidad con entretenimiento también…
¡Exactamente! Eso es lo que rescato de ese programa, aparte de los amigos. Hice muy buenos amigos músicos ahí. Y lo que rescato del programa es que me mostró qué paso dar, cuál no dar y eso es muy importante. Me ayudó a caminar, a ‘machetear’ con el equipo perfecto. Siempre me reclaman de que haya regresado a Ecuador, pero es lo que yo tenía planteado desde el inicio.

Cuando te presentas en un escenario, ¿qué quieres entregar al público?
Lo que soy. Mucha gente tiene presente un estereotipo de músico, artistas que son intocables, o lejanos o son artistas que solo se paran y cantan. Yo empiezo a contar historias, salgo sin zapatos, salgo con mi guitarra, empiezo a cantar, empiezo a explicar por qué quise hacer esta canción, empiezo también a preguntarle a la gente cosas, qué canciones quieren escuchar… Y realmente me gusta mostrarme sincero, tal como soy.

¿Sobre qué escribes tus canciones?
Historias, experiencias personales, buenas y malas. Malas que me han enseñado a ser más fuerte.

¿En qué producto trabajas ahora?
Hoy, estoy promocionando ‘Punto caramelo’, que es otro experimento musical. Ya hicimos ‘Tus colores’ y ahora este. Estoy contento porque no solo es una canción que promociono sino una unión con el grupo Alkilados, y es la oportunidad de que nuestro mercado se acerque un poco más al mercado colombiano. Ya lo hizo Juan Fernando Velasco, ya lo han hecho otros artistas también. Es otra forma de hacerse conocer y de hacer reconocer también la industria ecuatoriana. Siempre estoy tratando de hacer cosas con la música, por nosotros, por la gente, porque se escuche también nuestra banderita por otros países, eso es lo que más me emociona. Me fascinan los retos, me encanta cuando me dicen, ‘sabes que no se puede’, porque ahí le doy con más ganas. Me dicen vamos a la aventura y voy.

Como artista, ¿qué esperas que te dé el país?
Respeto, es lo que primero que busqué. Tengo que reconocerlo. Quito fue la primera ciudad que me dio el reconocimiento de músico, a mi música. Aquí me dijeron las cosas claras: ‘Oye esta canción está bien lograda, que linda composición, bien interpretada, etc. Recibí un respeto musical porque en Quito el arte está como más a flor de piel y eso me fascina de la capital.

¿Y cómo sientes tu presencia en el país? ¿Sientes que tu música está calando?
Sí, recibo comentarios con una alegría linda, esa es la satisfacción más grande, el premio más bonito. Es muy lindo que te digan que estás en el puesto número uno de una radio, o que la tuya quedó como canción del año, eso es maravilloso. Pero lo más lindo es que una niña te cuente que lo que dice la canción le pasó a ella, o que se la sepan, o que una chica te cante cuando estás en el concierto porque significa que la canción funcionó. Ese es el premio más lindo.

¿En qué lugares del país has estado?
He hecho más de 550 conciertos, si no me equivoco, desde que empecé en 2007, con ‘Seductora’. Desde entonces inicié una gira intensa. Después de lanzar el disco, hemos estado en todas las ciudades. No nos falta casi ni una, –gracias a Dios–. Descubrí mi país, lo conocí como siempre lo soñé. Estuve en Galápagos, en Tulcán, en Esmeraldas, en Manabí, en casi todas las ciudades de esas provincias… En Chone, Manta, Portoviejo, Guayaquil, en el Puyo, en el Tena, en Pastaza, en Quito, en Ambato en Riobamba, en Sangolquí, Guaranda, El Coca…

¿Tienes un plan para darte a conocer internacionalmente?
Mira, no ha sido algo que me quite el sueño, no es algo que me atormente todos los días. Más pienso en la música, en la canción, en una buena producción, en una buena composición. En que el mensaje llegue de una manera sincera, natural.

nm717_1425670493¿Profesional?
No. Simple (risas), esa es la palabra que estaba buscando. Pues mira, sin querer, invitando a unos chicos (Alkilados) que tenían mucho que ver con el estilo de la canción a que participen en Punto caramelo, ahora tengo ese acercamiento con otro país, esa posibilidad de ir a Colombia con mi música.

En esta caminata dura y a la vez linda, que va llenando tu parte profesional, ¿qué quisieras oír de tu familia?
Todos los días me levanto y trato de hacerles sentir orgullosos. Pero siempre mi familia es mi primera crítica, les enseño las canciones primero, converso con ellos, mi familia es a donde primero acudo. Aunque a veces, cuando escuchas muchas cosas positivas de tu mamá o de tu papá es como que uno sospecha que te ven con ojos de amor (risas).
Me han dicho que se sienten contentos con lo que estoy haciendo y con el cómo lo estoy haciendo. Soy el primer Betancourth de toda la familia que hace música, y que tiene el nombre ahí… bien sólido, que es lo más importante.

por : Pamela Cevallos. Fotos: © Cortesía Daniel Betancourth