Feb 20

Luz Elena Coloma:

Posa con mucha naturalidad frente al lente de la cámara. Los años que estuvo en la televisión nacional le dejaron esa experiencia. Sonríe, conversa con el fotógrafo y mira, con un dejo de nostalgia, al ex aeropuerto de Quito. “Marcó la historia de esta ciudad, pero el cambio ya era necesario”, dice mientras camina por los que alguna vez fueron pasillos de conexión y las salas de espera del antiguo Mariscal Sucre.

Ahora, ahí están ubicadas las oficinas de Quito Turismo. Son las 19:00 y aún hay un fuerte movimiento laboral. Luz Elena se sienta en su oficina, firma papeles, revisa horarios, planifica con su equipo las tareas pendientes, pide una disculpa por la interrupción y mira de reojo su celular (que no ha parado de sonar), y decide silenciarlo para entregarse por entero a la entrevista.

Está impecable. Dice que aún le faltan algunas obligaciones personales para culminar su día y que ese trajín es parte de su rutina diaria. Admite que le encanta la vorágine de su trabajo: “una adrenalina necesaria para mi vida”, confiesa. Se acomoda entonces delicadamente para las fotos y enseguida comparte una anécdota de aquellos años en los que se había iniciado en el mundo del periodismo: “Una de mis primeras entrevistas fue a José Luis Rodríguez, “el Puma”. Puse mi grabadora y el casete, aplasté el botón para grabar y empecé con mis preguntas. Estaba muy emocionada. Cuando llegué a escribir mi nota, me di cuenta que no se había grabado absolutamente nada. ¡Casi me pongo a llorar! Aprendí la lección; un buen periodista siempre toma notas”.

Y al recordar esos años frente a las pantallas y dedicada al periodismo, ¿no te has planteado volver?
Sí, claro que lo he pensado. Extraño esa actividad, siempre me ha gustado la comunicación y el periodismo. Fue una época maravillosa.

img_2172_1415659377¿Por qué nunca estudiaste esa carrera si era tu pasión?
Habían muchos factores en aquel tiempo. Así que decidí estudiar Sociología en la PUCE, egresé y actualmente estoy en un taller de titulación para graduarme. Es muy divertido ahora reencontrarme con algunos de los que fueron mis excompañeros: todos sentados de vuelta en el aula (risas). Sin embargo, yo hice muchos cursos en periodismo y tengo una maestría en Desarrollo Local y Descentralización.

¿Cómo fueron tus inicios en los medios de comunicación?
¡Es hace tanto tiempo ya! Era el año 82 aproximadamente… Pedí que me dejen ser pasante en Ecuavisa, tenía apenas 17 años y en aquella época Polo Barriga estaba a cargo del noticiero. Ahí conocí a Gonzalo Rosero, a Pancho Borja y a tanta gente que ha tenido una trayectoria brillante.

Fueron justamente esas personas las que me impulsaron a seguir en los medios. Eran inspiradores. Trabajé algunos meses haciendo cosas básicas en el canal: desde arreglar el archivo, poner los cables, ayudar en una grabación, hasta que llegó el día en que me enviaron a una huelga en Ambato: esa era mi oportunidad. Le entrevisté al alcalde y fue muy anecdótico porque no sabía cómo colocar el micrófono. Pero supe que eso era lo mío y era cuestión de seguir aprendiendo.

Estuviste también vinculada al periodismo escrito…
¡Claro! Estaba aún en el segundo semestre de la carrera y en ese año se abrían las puertas de diario Hoy; y, aunque combinar los horarios del estudio y del trabajo era extenuante, recuerdo la satisfacción que tenía. Ahí estuve en la sección Internacional: escogía las noticias que en esa época llegaban en teletipos, no era como ahora que todo ya está digitalizado por las agencias. Rollos enormes de papel llenos de información que luego tenían que ser tipeados de nuevo. Fueron siete años maravillosos.

Luz Elena comparte sus vivencias periodísticas con espontaneidad. Gesticula con emoción, sonríe, se le iluminan los ojos y confiesa que escribir siempre ha sido una de sus actividades favoritas. “Creo que debía haber sido más rigurosa y dedicada para seguir en ese camino. Era una experiencia personal e íntima, hecha siempre con rigor, pero era algo fantástico sentarse a escribir. Sin embargo, el cambio profesional ha sido también satisfactorio”.

Y es que tu gestión en Quito Turismo ha sido muy reconocida. Incluso la capital ha recibido un importante premio turístico a nivel internacional.
Sí, pero yo dejo de lado todo eso, porque no siento que sea un mérito. Se trabaja arduamente para lograr resultados y ¡claro que nos motiva!, pero no es un logro personal: es de todo un equipo y de anteriores administraciones. Ellos han dejado una empresa estructurada. Además, yo creo que un trabajo siempre hay que realizarlo con conciencia y con excelencia.

¿Cuál es el reto entonces que mantienes desde la gerencia de Quito Turismo?
Realizar un trabajo continuo y con resultados. Sin embargo, creo que es muy importante ser humilde y reconocer a los predecesores, mantener su trabajo, saber dar el crédito a quien corresponde. Claro que uno también debe dejar su huella y la impronta de lo que se realiza a diario, pero es necesario aclarar que la imagen de Quito al exterior no es algo que se ha creado de la nada. Yo heredo su trabajo, lo custodio y sigo proponiendo cosas para que, así mismo, quien venga después encuentre todo listo para seguir en ese camino.

Y ¿cómo es tu relación con el nuevo alcalde, Mauricio Rodas?
Excelente. El alcalde ha pedido que este equipo se mantenga, yo tengo su confianza y mi trabajo será igual de comprometido. Es maravilloso seguir con una buena línea de comunicación y respeto. Hay planes, nuevas metas por lograr, pero nunca hemos parado nuestra gestión. Quito es la prioridad de esta empresa.

Su teléfono vuelve a sonar. Esta vez sí contesta la llamada porque se trata de un asunto familiar: es su hija quien la espera. Luz Elena habla cariñosamente con ella, me cuenta que tienen planes y retoma enseguida la conversación.

“Sabes, me gusta estar involucrada al servicio público porque es hacer y lograr cosas visibles por mi ciudad. Me gustan los proyectos que tienen resultados para todos y que son de utilidad. Eso me ha mantenido motivada en Quito Turismo: los resultados”.

Reconoce además, con vehemencia, que es una apasionada del trabajo que conlleva a cumplir con los objetivos, no le gustan las excusas sino las soluciones. Con esa misma mentalidad afirma que ejecutó su labor como concejala de la ciudad; cargo en el que estuvo durante ocho años.

En el caso puntual del reconocimiento del World Travel Awards –que premió a Quito como una de las destinos líderes de Sudamérica–, Luz Elena afirma que ha sido un trabajo permanente con la empresa privada, la ciudadanía, las empresas turísticas y todos quienes conforman este sector que desea destacar a la capital. “Es una cosecha”, y cuenta que hasta ahora se sigue impulsando el turismo capitalino con Fam y Media Trips que facilitan esa gestión.

img_2251_1415661155Y una vez obtenidos esos reconocimientos internacionales, ¿cómo se motiva constantemente al turismo interno?
Esos premios también ayudan para generar visitas nacionales. Me preguntan de qué sirven los títulos y yo les digo que son para fortalecer el sentimiento de orgullo de lo que tenemos y de lo que somos. El mundo nos admira y eso también nos motiva a los ecuatorianos a ser conscientes de lo que tenemos.

Luz Elena en familia

Es la primera de tres hijos. Nació en Ancón, en la provincia de Santa Elena, hace 50 años. Su padre, en esa época, trabajaba para un campamento petrolero. Ella vino a vivir en Quito, con toda la familia, cuando tenía cinco años.

De su padre destaca la tenacidad y su fortaleza de espíritu, pero dice que si bien siempre ha sido un hombre exigente, con la edad se ha “ablandado”: “Ahora me felicita y veo que recorta las cosas que se publican; tiene su archivo personal con lo que sale en los medios… Así son los padres”.

La conversación llega a su fin, Luz Elena sigue entusiasmada conversando hasta llegar al parqueadero. Dos chicas de su equipo le dan el encuentro para informarle sobre un proyecto en marcha. Son más de las 20:00. Se despide cariñosamente y va al encuentro con su hija.

Sobre Quito

¿Cuál sería, para ti, el Quito ideal?
Una ciudad que sea más “caminable”, en donde se aproveche el espacio público y el transporte sea de calidad. Una ciudad con lazos barriales que nos permitan crecer en comunidad.

¿Lo mejor de Quito?
Su diversidad geográfica es maravillosa y el imponente Pichincha: eso, y su cielo azul, me conmueven.

¿Qué le falta aún a la ciudad?
Aprender a convivir. Tener un compromiso permanente entre los ciudadanos.

Tu sueño por cumplir:
Escribir más, es algo pendiente conmigo mismo.

por María José Troya C. Fotos © Boris Andrade